Primero identificar

Muchas veces cuando queremos comenzar nuestro cambio personal nos sentamos, cogemos el manual o el libro apropiado, nos ponemos delante de él y no sabemos por dónde empezar.

Lo primero que debemos hacer siempre es identificar, si hay algo que queremos cambiar en nosotros mismos, primero debemos verlo con claridad, identificarlo, sentirlo. Ser capaces de ver de forma consciente aquello que realmente queremos cambiar, saber cuando se produce, cuales son los mecanismos que lo desencadenan. De ahí la importancia de meditaciones del tipo de la Plena Presencia como el mindfulness, que nos ayudarán en el proceso de aprender a ser conscientes del momento presente, de lo que está sucediendo, tanto fuera como en nuestro interior. Aprender a identificar que pasa por nuestra mente, por nuestro cuerpo, ser conscientes de sus desencadenantes, de su forma … y así poco a poco poder comenzar el proceso de transformación personal.

Siempre con una actitud de humildad hacía nosotros mismos, siempre abriendo los ojos con actitud de observar, sentir, aprender sobre nosotros mismos, sin cuestionarnos ni juzgar ninguna reacción o actitud. Solo debemos ser conscientes de ellas, solo eso, solo aprender a mirarlas a la cara, a identificarlas, a descubrir cuales son los mecanismos que las desencadenan. De esa forma seremos capaces de poder verlas antes de que se produzcan, ser capaces de gestionar esos estados sobre los cuales queremos cambiar, sin intentar eliminarlos, solo identificarlos. Ahí es donde se encuentra el secreto, al ser conscientes de ellos ya tendremos casi todo el trabajo hecho, ya que al ser identificados en cada momento es cuando podremos separarnos de ellos de forma consciente.

Aquí es cuando entra en juego el papel de la meditación. Mediante la meditación podremos ir identificando todo aquello que nos aleja de vivir en plenitud, disfrutando del momento presente y de todo cuanto acontece en él. Por medio de la meditación, a parte del trabajo propio de la meditación, podremos ir trabajando el identificar esos estados emocionales, principalmente, que nos hacen ver la vida con esos filtros distorsionadores de la realidad, que al mismo tiempo nos hacen vivir de forma insatisfactoria, y de esa manera conseguir dejarlos atrás y poder así vivir plenamente.

Identificar, nuestro primer paso ha de ser identificar todo aquello que ronde por nuestro interior y por nuestro alrededor, por ello la importancia de adoptar una actitud de escucha real para empezar a trabajar. Al principio nos costará, nos distraieremos, pero no hay que desistir, hay que ser conscientes incluso de esas circunstancias que son parte del proceso, por eso no debemos cejar en nuestro empeño de observar, sentir, identificar.

Para ello solo debemos comenzar sentándonos, mirando hacía dentro, mirando hacía fuera, escuchando, observando, sintiendo… y dejar que la mente vaya apaciguándose al tiempo que vamos identificando todo cuando acontece, los pensamientos, las emociones, las sensaciones. Siempre comenzaremos de menos a más, sin prisa, sin expectativas. Y poco a poco irán apareciendo con claridad todo aquello que queremos ver, y seremos conscientes de cada estado, de cada pensamiento… A la vez que los identificamos iremos dejando que se despeguen de nosotros, separándonos poco a poco de ellos, dejando de estar influenciados por ellos.

Hay que ser conscientes de que ésto es un proceso que lleva su tiempo, no valen planes, no valen esquemas, no valen temarios. Cada uno tiene su ritmo. Hay un pequeño cuento que dice así:

Alumno: maestro cuanto tiempo necesito de meditación para llegar a la iluminación?

Maestro: si meditas 4 horas al día, lo conseguirás en 20 años.

Alumno: oh, fantástico, entonces si medito 6 horas al día?

Maestro: en ese caso la alcanzarás en 30 años

Alumno: pero, y si medito 8 horas al día?

Maestro: entonces te llevará 40 años el alcanzarla.

…”

Disfrutad de ser conscientes de todo, identificarlo y dejarlo marchar.