Observar vs Controlar

Hoy vamos a ver la diferencia entre Observar y Controlar durante la meditación.

Muchas veces cuando estamos meditando confundimos el observar con el controlar. Durante la meditación, o en un estado meditativo como el mindfulness, debemos mantenernos en una estado de observación, siendo conscientes de todo cuanto acontece a nuestro alrededor, pero liberándonos de la actitud de control, dejando que las cosas acontezcan y nosotros simplemente seamos conscientes de todo ello.

Cuando queremos controlar provocamos en nuestro interior una situación de lucha, con la cual tratamos de conseguir que las cosas sean como nosotros queremos que sean, de una forma u otra, lo que nos llevará a una no aceptación del momento presente, ya que intentaremos que sea como nosotros queremos, en vez de aceptarlo tal y como es. Eso nos llevará a una lucha interna mental la cual nos sacará del ahora o nos llevará a un posible estado de frustración al no conseguir que las cosas sean como nosotros queremos que sean, al intentar controlarlas.

¿Cómo sabremos que estamos intentando controlar en el momento de la meditación? Siempre que no nos encontremos en calma, aceptando la situación, sea cual sea, desde la plena presencia. Cuando sintamos que las cosas no son como nosotros queremos, estemos valorando o juzgando tanto la situación, como a nosotros mismos. Siempre que nos encontremos en esa situación estaremos intentando controlar en vez de observar. Como por ejemplo intentar controlar el ritmo de respiración, el tener o no pensamientos, el tipo de pensamientos, la posición del cuerpo …

Por el contrario, cuando simplemente observamos somos conscientes del momento presente, aceptándolo tal y como es, y viviéndolo en su estado puro. Por ejemplo, cuando estamos practicando la meditación, mucha gente cree que debemos estar en silencio mental, y cuando tenemos pensamientos intentamos acallar nuestra mente, lo que genera esa lucha con el intento de control de la situación. Lo que debemos hacer por el contrario es observar, ser conscientes de que estamos pensando, mirar los pensamientos como algo ajeno a mi, pero sin lucha, sin juicio, sin crítica a mi mismo, solo siendo consciente de esos pensamientos y dejando que se vayan disipando solo por el hecho de estar observándolos. Los aceptamos como parte de nosotros mismos, y les damos las gracias por estar ahí, por ser parte nuestra, dejándolos marchar de esa forma de manera amable, sin lucha, sin identificarnos con ellos, solo siendo conscientes de ellos.

Ese es el “truco” de la meditación frente a como ser capaces de gestionar los pensamientos y no dejarse llevar por ellos, solo con ser conscientes de ellos irán poco a poco separándose de nosotros e irán desapareciendo de nuestra mente.

Por eso, siempre que practicamos la meditación consciente mindfulness, debemos observar, ver, nuestros pensamientos y tan solo quedarnos mirándolos fijamente mientras nos centramos en nuestra respiración y somos conscientes de nuestro cuerpo. Todo ello nos llevará a separarnos de esos pensamientos, dejándonos en un estado de calma y observación.

Así pues debemos siempre dar la importancia a observar frente a controlar y ser conscientes de cuando estamos tratando de controlar, para así poder bajarnos de esa rueda y pasar a un estado de observación.

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